Diferencias entre un servicio de prevención propio, mancomunado y ajeno. ¿Qué le conviene a mi empresa?

mancomunada

Decidirnos por un servicio de prevención para riesgos laborales en nuestra empresa es una tarea que puede depender de muchas variables, tanto propias como del entorno productivo en el que nos movemos. La actividad, características, instalaciones y por supuesto el número de trabajadores son factores a tener en cuenta a la hora de implementar un servicio que dé respuesta a las demandas tanto de seguridad, como a las que establece la legislación en la materia.

A todo esto hay que añadir  la creciente tendencia a la subcontratación y externalización de servicios que hace del entramado empresarial y de los centros de trabajo un entorno cada vez más complejo y donde se hace necesaria una adecuada coordinación de las actividades.

La ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales ya define claramente lo que entendemos por  servicios de prevención de riesgos. Es el  Reglamento de Servicios de Prevención el que recoge cuáles son las modalidades  a la hora de la organización de la prevención de la empresa:

–          La asunción por parte del empresario de las funciones de prevención.

–          La designación por su parte para dicha tarea, de uno o varios trabajadores.

–          El servicio de prevención mancomunado (considerado como propio) para las empresas o entidades integradas.

–          Servicio de prevención ajeno.

Dichas modalidades tienen un primer condicionante, el número de trabajadores de nuestra empresa:

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*Obligatorio para las empresas que pertenezcan al Anexo I del Reglamento de los Servicios de Prevención.

SERVICIO DE PREVENCIÓN PROPIO

Si el número de trabajadores es reducido,  el empresario podrá optar por alguna de  las dos primeras opciones. También deberá ser una empresa no incluida entre las denominadas “de riesgo”, recogidas en el anexo I del RD 39/1997.  Dependerá igualmente de los medios con los que cuenta la empresa  para  asumir dichos servicios o parte de ellos.

Pero cuando la magnitud de la empresa es mayor,  la complejidad aumenta, (subcontratación, concurrencia física de actividades y trabajadores de diversas empresas, procesos productivos complementarios, …). En estos casos las opciones del servicio mancomunado y servicio ajeno cobran fuerza. Pasemos por lo tanto a  un análisis rápido de pros y contras de dichas opciones.

SERVICIO DE PREVENCIÓN MANCOMUNADO

Puede constituirse entre empresas y entidades  del mismo sector o actividad, o que realicen su actividad en un área geográfica común.

Estos servicios deberán estar dotados de los medios humanos y materiales exigidos. La pretensión es llegar a la implicación de las  empresas en la prevención mediante el seguimiento, asesoramiento y control, ocupándose de las actividades definidas en la constitución del servicio mancomunado. Todos los pormenores y requisitos están reflejados en el  R.D. 337/2010 que modifica el Reglamento de Prevención de Riesgos Laborales.

Debemos recordar de igual forma que dichos servicios tengan o  no personalidad jurídica diferenciada, tendrán la consideración de servicios propios de las empresas que los constituyan.

El servicio mancomunado queda bajo control de  auditoría o evaluación externa según regula el Capítulo V del Reglamento 39/1997.

Principales ventajas de un servicio mancomunado:

–          Crea una conciencia de la seguridad cercana a la realidad de la empresa

–          Dispone de personal técnico  próximo al sector o actividad empresarial.

–          Facilita la integración de la prevención en las empresas o entidades mancomunadas.

–          Se lleva a cabo una puesta en común de medidas y soluciones ya que las empresas integrantes deben tener problemáticas comunes.

–          La unidad crea más fuerza y puede ser un punto a tener en cuenta a la hora de solicitar subvenciones de forma común, a la comunidad autónoma o el organismo competente en su caso.

Como inconvenientes podemos mencionar:

–          La no capacitación total para la totalidad de las parcelas de prevención y seguridad.

–          Mayor responsabilidad (a priori) de las empresas integrantes. (Aunque en realidad la responsabilidad jurídica ante un problema o accidente será siempre de la empresa y no de un supuesto gestor externo).

–          En el caso de que las empresas mancomunadas sean del  mismo sector, puede existir competencia directa entre ellas.

–          Se hace necesario el consenso, la planificación y búsqueda de objetivos comunes. Capacidad de negociación y enfrentar el proyecto de forma común. En este sentido, es de vital importancia una correcta coordinación de las actividades empresariales.

SERVICIO DE PREVENCIÓN AJENO

Esta opción consiste en delegar las funciones de prevención en las denominadas SPA,  que son las empresas especializadas en el área de prevención de riesgos laborales. Son personas jurídicas de naturaleza privada acreditadas por la Autoridad Pública competente para las actividades preventivas exigidas legalmente.

Como empresarios recurrimos a esta opción en los siguientes casos:

– Cuando resulta insuficiente la designación de uno o más trabajadores y no existe obligación legal de constituir un servicio propio.

– Cuando el empresario asume parcialmente las funciones preventivas.

– Cuando no se constituya un servicio de prevención propio.

Las condiciones y actividades de prevención contratadas quedarán establecidas  en el Concierto de Prestación de Servicios, es decir, el contrato mercantil realizado con la empresa especializada (SPA).

Estas son a grandes rasgos los puntos fuertes y débiles de los servicios de prevención ajenos.

Puntos fuertes:

–       Los técnicos en PRL son especialistas en Prevención de Riesgos Laborales con experiencia.

–       Existe un único interlocutor para la gestión de las diversas especialidades preventivas delegadas en la SPA.

–       Asesoramiento técnico y especializado constante.

–       Permanente actualización en el campo de la prevención y de la información sobre su cambiante entramado legal. Se dispone de un equipo altamente especializado.

Puntos débiles:

–       Dedicación a veces insuficiente y de forma discontinua a través de visitas periódicas.

–       Servicio estandarizado en la mayoría de los SPA.

–       Mayor coste.

–       Dependencia externa pero con responsabilidad interna: esta subcontratación no exime de responsabilidades sobre la seguridad al empresario.

Estos son por lo tanto algunos de los aspectos a tener en cuenta en la elección de una modalidad de servicio de prevención. La clave está en principio en las características de cada empresa. En un segundo lugar en la capacidad y deseo de destinar un coste adicional en el caso de la contratación de un servicio de prevención ajeno (SPA). También será necesario en muchas ocasiones el asesoramiento individualizado para el caso en cuestión, debido a la relativa complejidad del ámbito en el que nos movemos y de su legislación reguladora.

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